dimecres, 27 de febrer del 2013

EL COMIENZO DE LA IMAGINACIÓN


Bruna despertó sobresaltada y recordó que iba a morir.
Pero no ahora.
Había soñado que la despertaba un payaso con un cuchillo lleno de sangre. A su lado se encontraba su padre muerto. Entonces Bruna chilló tan fuerte que se despertó llena de sudor. Esta pesadilla se le iba repitiendo siempre cuando era pequeña, hasta que tras la muerte de su padre se fue a vivir con su madre y sus dos hermanos en otro pueblo con el fin de olvidar lo ocurrido. Entonces, como por arte de magia las pesadillas desaparecieron. Hasta hoy.
Hoy Bruna había decidido ir a visitar la tumba de su padre fallecido por primera vez, ya que hoy su muerte cumplía diez años. Intentó no dar importancia al sueño que acababa de tener y fue a la cocina a por un vaso de leche. Allí lo encontró, en el fregadero, junto la pila de platos que le quedaban por fregar. El cuchillo. Estaba sucio, era sangre. Bruna notó que se le congelaban los huesos de la espalda, le costaba respirar. Entonces recordó su madre, esa misma noche había regresado de su viaje con el INSERSO.
La madre de Bruna ya era una mujer mayor. La había tenido con cuarenta años. Ella era la niña más pequeña de una familia de tres hermanos. Pero Bruna siempre había sido distinta, ella era rubia con ojos azules y de tez pálida. Sus dos hermanos eran morenos con ojos oscuros y la piel bronceada. En la niñez sus hermanos se reían de ella porque era diferente. Una vez le llegaron a decir que era adoptada, motivo por el cual su madre los castigó una eternidad sin poder ver la tele. Esa misma noche todos se despertaron con el grito de su madre al encontrar el padre estirado en el sofá, estaba muerto.
Subió las escaleras tan rápido como las piernas se lo permitieron, entró jadeante a la habitación de su madre. Allí la encontró, tenía los ojos abiertos, no respiraba. Sonó el teléfono del comedor. Bruna bajó sigilosa, tenía el miedo por todo el cuerpo. No se dio cuenta de que el cuchillo había desaparecido.
Cogió el teléfono, era la policía. Habían encontrado muertos a sus dos hermanos en sus respectivas casas. Bruna les contó con la voz entrecortada la horrible muerte de su madre.
Cuando la policía llegó a su casa solo encontraron un cuchillo ensangrentado, con la sangre de la madre adoptiva de Bruna y sus dos hermanos, debajo de la cama de Bruna. Pero sólo Bruna sabe que los ha matado su pesadilla, el mismo payaso que ahora se le repite todas las noches en la cárcel. Ella es la siguiente. Parece increíble el poder que tienen los sueños.

YO, AUTOR


Mi nombre es Rosa Montero. Nací el 3 de enero de 1951 en el hospital de Madrid. Mi infancia no fue de las más normales, no me pude mover de la cama durante cuatro años porque padecía tuberculosis y anemia. No tenía muchas amigas, pero encontré mi verdadero refugio en la lectura y la escritura. Me curé a los nueve años y regresé al colegio. Después del colegio fui a estudiar a la terrible jungla del instituto Beatriz Galindo de Madrid, allí conocí mucha gente, pero estaba lleno de adolescentes que sólo te deseaban lo peor. Me incliné por hacer la carrera de periodismo, y la de psicología. Sin embargo, la carrera de psicología no me terminó de gustar y la dejé.
He colaborado con los famosos grupos de teatro Canon y Tábano. Me lo pasé muy bien con ellos, son unas bellísimas personas. Solo recuerdo risas. Ellos me ayudaron en hacerme un sitio en el mundo periodístico. Publiqué mis primeros artículos en medios informativos como Fotogramas, Diario Pueblo, Posible… Escribir todos estos artículos me abrió las puertas para acceder a uno de los diarios más importantes de España, el País. Desde el 76 que colaboro exclusivamente para él. Como me impliqué mucho en mi trabajo decidieron hacerme redactora jefe del suplemento dominical el año 1980. Éste fue mi primer trabajo importante, y me siento muy orgullosa de todo el trabajo que hice. El suplemento mejoró mucho en mi año de ascenso. Cansada de mi trabajo en el País pedí una excedencia y me marché a Londres en busca de inspiración para terminar La función delta, una novela futurista situada en el año 2000.
En cuanto a premios, he ganado tres. El año 1978 gané mi primer premio, Manuel del arco. Nunca olvidaré cuando me comunicaron que había ganado uno de los mejores premios de entrevistas, no me lo podía creer. Al cabo de dos años me dieron el premio Nacional de periodismo para reportajes y artículos literarios. Este premio también me hizo mucha ilusión, porque me estaban reconociendo todo el trabajo que había hecho, y esto nos gusta a todos. El 2005 me concedieron el premio de la asociación de la Prensa de Madrid a toda una vida profesional.
He publicado una larga lista de novelas: Crónica del desamor (1979), La función Delta (1981), Te trataré como a una reina (1983), Amado Amo (1988), Temblor (1990), Bella y Oscura (1993), La hija del caníbal ( Premio Primavera de Novela en 1997),  El corazón del Tártaro (2001), La Loca de la casa (2003), Historia del rey transparente (2005), Instrucciones para salvar el mundo (2008) y Lágrimas en la lluvia (2011). 
Actualmente estoy preparando una versión de la novela Lágrimas en la lluvia en cómic con la ayuda de mi gran amigo dibujante Alessandro Valdrighi.